pobreza [obdulia báez félix]

imagen suplida por revista Er Llano en artículo "Puerto Rico: el país sin bicentenario"




Los rostros de la miseria
Calles de asfalto y tierra lloran con amargura.
Sueños marchitos, empobrecidos, amargos...
transitan por la vía de la pobreza.
¡Cuánto dolor reflejan los rostros de la miseria!
El éxodo masivo se acerca.
Pulula entre cadáveres de ignorancia.
¿Hasta cuándo mi pueblo permanecerá en el letargo?
¿Cuándo aprenderá a luchar por la bendita tierra
que amaron nuestros ancestros?
Se asoma la esperanza… pequeña, frágil
como el tallo de la flor
que recibe la luz del sol por primera vez.
Algunos caminan hacia ella.
La observan con detenimiento.
Entonces, comienza el despertar
de aquéllos que deciden quedarse;
que deciden defender lo poco que les queda.
La esperanza se fortalece
combate contra la muerte.
¡Victoria, la patria despierta;
triunfa sobre la muerte!

¡A luchar!
Rostros pálidos, enjutos, emergen
del estanque negro de la opresión.
Los invade la nostalgia de ancestros revolucionarios.
Emergen conscientes de la tierra que bajo sus pies llora
las injusticias del poder desmedido que roe las almas
angustiadas.
Miran hacia el cielo borinqueño,
Lágrimas de orgullo y valor renacen.
Sus efímeras figuras se transforman.
Decididas y eternas, se prestan para el combate.
¡Lucharemos sin cesar, por nuestra idiosincrasia,
por nuestro hogar!
¡Qué viva la patria!



El maratón de la vida

Seres despavoridos corren el maratón de la vida.
La meta se observa en la lejanía.
Cientos, miles de obstáculos resurgen en el duro asfalto.
Algunos caen. Se quedan estancados como si el tiempo decidiera detenerse.
Esperan que alguien los levante. Esperan que alguien se conduela.
Esperan que alguien decida hacer la carrera por ellos.
Otros, como resilientes, no se dejan vencer.
Se levantan erguidos, a pesar del intenso dolor que reviste sus cuerpos.
Renacen. Miran al cielo.
Los rayos de un sol imponente los llena de energía;
les regresa la vitalidad.
Inhalan, exhalan. Nuevos bríos resurgen.
Entonces, deciden continuar.
La esperanza se presenta.
¡Hay que seguir! ¡Hay que luchar!
No podemos dejar que la patria desaparezca.
Sólo el que se rinde, muere sin haber continuado.
¡Gloria a los seres que con firmeza siguen la lucha!
¡Gloria a los seres que protegen los cimientos de la patria!
¡Gloria a los seres que no se rinden!
¡Gloria a los seres que llegan a la meta
porque ellos han ganado la copa de la vida!
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