el deseo más canalla | [krystel bravo]



Eran tres mujeres... No. En realidad era una…
Era una muchacha demasiado flaca, demasiado tímida y demasiado triste
que leía el libro de un amante que deseaba en los días de invierno.

En verano tenía deseos. 
Cosa horrenda sería no tener deseos.

Era una mujer que temía ser otra más mientras leía un cuento salvaje...

En otoño la triple mujer leía los tres libros que nunca escribió
y se preguntaba qué otra cosa que sería el amor
sino el deseo que juega con uno.

Juega sin sentido, arriesgando todo a lo que seguro pierde.
Entre las innumerables muertes, las del amor son las más frecuentes.
No hay amor si alguien no muere. Levántese...
y juegue que afuera cae ceniza…

La triple mujer se disponía a leer un libro y una tos escapaba de sus páginas.

Era una muchacha demasiado flaca, demasiado tímida y demasiado triste.

¿Qué se lleva a la tumba un poeta? ¿El Juego? ¿Las Cenizas?

No. Los mejores versos, aquellos que nunca escribió…
Los dogmas se vuelven siniestros y agresivos contra los que no los poseen,
así también es el amor...Nosotras solo merecemos piedad y desprecio.

La triple mujer se volvió pequeña, el mundo tres veces más grande que ella,
imposible de recorrer, por primera vez se sintió sola.
Intentó crecer una vez, y no pudo, intentó crecer otra vez y no pudo.
Entonces suspiró.

Mirar al fondo de uno mismo... puede dar vértigo.
Yo solo busco un libro del cual sostenerme
.

Ya no tengo nada que añadir.

Esbozó una sonrisa cómplice desde la cara de Dios.
La triple mujer se preguntó cuánta historia de amor
hay en los amores sin historia.

Entonces cerró el libro y se llevó los versos que nunca escribió.
© 2015 Convergencias Editores. Con tecnología de Blogger.