varón anticristo | [maría josé acosta]



Por cortesía a este diablo costumbrista,
le he pelado el asco a una mujer.
He atentado el deseo interminable de acostumbrarla a su silencio,
queriendo más por un segundo que por más tiempo.

Al ser su única vista a remolinos de ciudades que empalagan, la envicié,
haciendo que no salga nunca más a su balcón.
Por mí, quedó atada a solo ámbares atrás de las nubes,
donde solo da mi sol azul.

Entonces, ella viste palabras sobre una línea plana poniendo a prueba cada una,
las peina y las maquilla para luego no dejarlas salir.
Llora, se agarra y suelta pieles invisibles cuando se baña,
cifras caen en vocales de una niña sin sentimientos.

Vélala, si me lees, te dejará de pensar cuando duerma,
pues sus pupilas al cerrar solo brillan en pesadillas conmigo.
Y su pecho, si aún respira, es a causa de una brecha abismal,
donde enterré mis palabras que jamás saldrán a flote.

Ahora, si la escuchas seré yo...
Gritando sutilmente con ella aguantando, mientras me alimento de sus venas sin circulación.
Que soy quien le corre todo el cuerpo,
y le bailo la lengua cuando la besan, para que me quiera besar a mí.

Porque fui yo, y yo fui el primero entre todos,
en apelarle los sentidos y mandarla a callar sin tener que hacerlo.
Y no te apures, yo conservé las miradas que me dio, las sinceras,
entregándoselas a la tierra para cosecharme un ramo de jazmín. 

Mi edén blanco perpetuo y querido,
lleva el nombre de su única destrucción.
Letra por letra le cosí esos labios carnosos
con ramas de querer abandonarla y no querer.

Fue obsesión mía por un tiempo, ahora su obsesión soy yo,
cortando los días largos en mitad a un solo puño de horas a su estómago.
Porque la quiero débil, para mí nada más, sin rondar explicaciones 
pues como hombre, mi deber es destrozarla.

En instantes, su cuerpo exquisito guardo en mi flor,
si la piensas tuya te equivocas.
Que la piel y los ojos me pertenecen desde entonces,
y a mi jardín, le cuelgo un nuevo ramo de olores;
en nombre de mi Amor.

                                                                            -Un varón anticristo
© 2015 Convergencias Editores. Con tecnología de Blogger.