suspendido en el limbo | [paulo a. rodríguez aponte]



Suspendido en el limbo

El desapego de ser humano me ha soterrado,
haya sido mediante la incertidumbre de caer
o el inepto padecer estelar de renovar una mente seca;
ya si la letanía de mi padecer cobrara vida, fuera pecaminoso
mas dudaría entre volcarme con el polvo dorado de mi ciudad,
o arroparme con la manchada sábana de lágrimas.

No es la muerte lo que añoro.

No es la orilla de mi vida, hacia donde deseo naufragar.

Es caminar por la acera de un arcoíris gris,
pavimentar de negro cada nube que rosa mi mejilla
y besar el cielo, porque ya el sótano terrestre lo habré desgastado con mis pasos.
Ya ni me quiero ahorcado con lianas del dulce pavor;
la necedad de alucinar hace cisnes parecer como búhos escamados
de la más maldita impudencia, ya que se revelan como serpientes con alas.

Pasarán tormentas dentro de mi naufragio mental,
las olas parecerán los más grandes maremotos de insuficiencia,
y el cubículo de mi sanidad sostendrá la frívola tentación de suspirar,
y callar por última vez.
Aquí la tregua de un bienestar será victoriosa por demanda,
a que un hemisferio torne mi pensar
a no rechazar el motivo benigno,
o que el balcón se encuentre abierto al azar una noche sin luz.

Le veré fin cuando lo saboree con mis pupilas,
y si vuelvo por suerte,
(como las casualidades son producto de los que no creen en su poder)
terminaré un poema que comience con un adiós.

[¿Y cómo vive un muerto que nunca nació?]

                                                                      —Río Piedras
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