gigante dormido : [jean alberto rodríguez]



Para Cerati



“Es la música, es la muerte, lo que quise decir 
En noches variadas como los colores del bosque.”
-Alejandra Pizarnik.



Cuando se habla de pérdidas astrales, se reconoce la falta de dos o tres lámparas que utilizamos para sobrevivir. Para evitar el llanto, mezclamos la indignación artística de aquellos que no están y lo hacemos a la vez, de cantazo. Mientras escucho lo poco que me queda de Gustavo, pienso en un gigante dormido. Lo pésimo de ver al gigante dormir es que por más que se trate de levantarlo, nada resulta como debe ser. Así decido entonces escuchar la misma canción una y otra vez, pensar en “Bocanada,” y rápido pensar en un pez. Una cosa no tiene que ver con la otra, pero quizás tienen completa similitud. Sus canciones me sirven para el bien y para métodos de cómo sobrevivir una semana efectivamente ya que tengo la pequeña costumbre de tomar una canción y quedarme con ella hasta que sienta que la misma acabo conmigo. Así mismo eran los que ya no están, impredecibles, pero demasiado nuestros como para no sentirnos bienvenidos con cada frase que nos podemos memorizar. Este gigante continuó durmiendo, y se despidió mucho antes de su partida, como si esto fue un signo de exclamación dentro de las cámaras de ensueño que José María Lima mencionaba. Realmente dice camaradas, pero si pensamos en cámaras corriendo adentro de un sueño, la pérdida se echa para un lado, nos reímos por un segundo, y damos por sentado que quizás Gustavo el gigante se levantará ya mismo, aunque es más fácil acostarse, dar las gracias y esperar ser un gigante la próxima mañana.
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