cuando el alma se escuece y la respiración se acorta | [emyrelis torres]




Cuando el alma se escuece y la respiración se acorta

aprietas los puños y miras el suelo y te odias
El sentimiento se hace real, te oprime
y lloras.
No le escribo a la tristeza, yo hablo de la culpa
donde las cosas más brillantes se desvanecen y el alma vieja se deshace.
Camino sin mirar nada a mi paso, no soy igual.
Solo escucho palabras susurradas por el viento,
por las hojas que se caen de los árboles que ríen y me miran
{porque saben que soy el siguiente}
Sigo adelante abriéndome paso entre tonos grises y pesados,
No desespero, aunque bien es cierto que mi viaje sería más ligero
sin las manos que me aguantan,
sin las enredaderas que me atan,
sin la conciencia que me pesa
¡Si las nubes enfermas del cielo dejaran de seguirme!
Pero no espero que cambien
lo reconozco.
Nadie ama un demonio que se alza
entre cuerpos livianos.
Nadie ama un demonio cuando llega
con un desastre consumido entre los labios.
Entre las piernas, en esas manos.
Hay libertades que te consumen, libertades enfermas
Que trabajan cuando acortas el vuelo, justo en las noches
y antes del sueño que no llega.
A veces, la lealtad es una corbata indecente atada al cuello.
Función de soga suicida,
bajo impresión de fidelidad.

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