enter alpha : [eugenio gil de la madrid]

Eugenio Gil de la Madrid

Entre la estación de tren de Sagrado Corazón con Alpha, un robot de cuatro pies de altura. (Y este huele bicho es Nathan Gillis). La verdad es que lo encontré tirado al lado de un basurero detrás de una barra. (Ajá, él cree que encontró a Alpha, posiblemente inconsciente, y encima de su propio vómito, pero poco sabe éste que todo fue sin querer queriendo). Aún yo no puedo creer que la gente piense que esto es un robot nuevo de Japón marca Sony. (Pshh, oye Japón esta tecnológicamente como dos años más avanzado que el resto del mundo. En serio. Que es posible. Que ya tienen carros que flotan y to’). No sé porque, pero ahora él ha tomado la mala costumbre de hablar en tercera persona. Le digo que avance y se apure a subir las escaleras, porque odio cuando el tren “decide” cerrar la puerta en nuestras propias caras.

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Por fin estamos dentro del tren. Me siento en un asiento, de los últimos del vagón, dando a la esquina con la venta- ¡Alpha, ten cuidado como te trepas y por dónde pisas! (Meh, le importaron tres carajos las quejas). Entonces, el animal se trepa encima de mí y me empuja fuera del asiento de la esquina. Luego da un saltito con su piernas cruzadas y cae sentado y lo más cómodo…¡me tumba el asiento! (El distinguidísimo robot se sienta al lado de la ventana y le da una mirada al pasajero). Reconozco esa mirada…aquí toma mi celular y no jodas más. (El grandiosísimo robot le da las gracias y sentado empieza a escuchar música). Me pregunto si está dormido. (No, está dormitando).


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El tren por fin sale de Sagrado Corazón y empieza a entrar por Hato Rey. Nuestro destino es la parada de Rio Piedras. Va haber un show de rock en el Club 77 y Alpha y yo lo queremos ver. En la parada de Hato Rey, al abrir las puertas, veo entrar entre la multitud a un guitarrista que llega y se sienta. (Didn’t know what time it was and the lights where low).Veo que empieza a tocar rock latino en la guitarra (Some cat was layin’ some rock ’n’ roll). Me gusta como toca (‘Lotta soul, he said!) Un ratito después, sin él darse cuenta, escucho a Alpha murmurando como si rezará un salmo. “There’s a starman” (waiting in the sky). Es irónico que recuerdo cuando conocí a Alpha (He’d like to come and meet us). Él me dijo que venía del espacio y que tenía una importante misión que hacer en la tierra. (But he thinks he’d blow our minds). A veces me pregunto, ¿podría él estar diciendo la verdad?

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El tren salió de Roosevelt y me puse a mirar fuera la ventana (Look at your window I can see his light). Ya era tarde. No podía ver qué hora era pero me imagino que eran como alrededor de las ocho y media. Como quiera llegaríamos temprano. Los shows se suponen que empiecen como a las diez, pero en verdad empiezan como después de las doce (Don’t tell your poppa or he’ll get us locked up in a fright). Aun había gente saliendo del trabajo y regresando a sus casas. (There’s a Starman waiting in the sky). El vagón pesaba con el vacío. (He told us not to blow it, cause he knows it’s all worthwhile)

(Let the children lose it)
                                              (Let the children use it)
                                                                                          (Let all the children boogie)

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En la Domenech entra más gente al vagón. Miro y veo que Alpha aún está en trance con su música. (Oleadas en riffs de guitarra empiezan a poseer los oídos del robot). Pronto veo que viene un señor joven, con un traje de vestir, se veía como abogado? Estaba como en sus tempranos treintas y saluda Alpha (He said I was his friend). De repente las pupilas negras pequeñas, dentro de sus ojos verdes, desaparecieron (Which came as some surprise). Nunca había visto a Alpha así (I thought you died alone, a long long time ago). A ti te conozco, no? (Oh no, not me). Noto que Alpha pausa su música, pero luce raro.

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Veo que incomodo tú miras a tu alrededor. Te acomodas a decir algo, quizás para romper la tensión.

—Hola, mi nombre es Nathan Gillis.

Me das la mano y me miras fijamente a los ojos. Tú mirada parece algo juguetona, pero traiciona tus verdaderas intenciones. Te sonrío y te devuelvo un firme apretón de manos, con una sonrisa en mis ojos. Te digo que mi nombre es Matheus Aeonem. Vayers como apodo.

—Perdón por la molestia, pero pude jurar que conocía a ese robot.

Te miro y me dices que es un robot marca Sony y yo disimuló.

 —Vaya, que en verdad los Japoneses están llenos de sorpresa.

Calmado te observo y sé que te está preocupando el estado del robot. Me dices que te ha dado mucho gusto conocerme, pero que ya mismo te tienes que bajar en la estación Universidad. Mientras te levantas, con Alpha, te pregunto qué estudias. Leyes, dices. Te observo y noto que tu respuesta es sincera, aunque enredada. Te digo que es algo noble estudiar las leyes, por lo de las humanidades. Eso te sorprende. Lo sé porque te sonrojas al escucharme decir que necesitamos más letrados. Te doy la mano y me despido (I laughed and shocked his hand).

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Al salir de la estación Universidad, miro a Alpha. Se veía mejor, pero no quería hablar. (We must've died alone, a long long time ago) Me sorprende que está lleno de tantos secretos. Decido no presionarlo con preguntas. Después de tanta tensión, no quiero dañara lo que queda de esta noche.


(Who knows? Not me)
          (We never lost control)
                     (You’re face to face)
(With the Man who Sold the World)



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