desdoblamiento : [ignacio j.a. pérez esquilín]

Ignacio J.A. Pérez Esquilín

Como artista de las letras me gusta ser honesto. Mi honestidad no es subjetiva, no es cuando me conviene, cuando siento que los ojos del Sr. Vázquez están en mi espalda. Papi, qué mucho lo quiero, de sangre nada más no vive el hombre. Mi primer ataque de la verdad me lo dio el viejo, a los 10 años. Que si ni debes de llevar mi apellido. Gracias a Dios que saben que no eres mío. ¡Los Vázquez en el campo de Barranquitas no hacemos esas cosas! Supe que no era hijo de él, ni de Miriam. Ese ataque de identidad falsa me carcomió. Roepaji O…tto...arc. ¡Qué clase de nombre tengo, coño! Por lo menos soy puertorriqueño, o eso pensé hasta los 12 años. Papi no me dijo la verdad completa, mami se guilló también. [¿Por qué juegan así conmigo? ¿Por qué juegan así conmigo? ¿Por qué juegan así conmigo?] Mi padre es un empresario alemán, aah, era un empresario alemán. Tres tiros, y a mí me salvaron, qué bien. Así que sigo con el seudónimo al que todavía tengo que decir “presente” cuando pasan la lista, ahora en la universidad, la iupi, aunque ya estoy acabando. Ya yo me quiero ir, pero Mami y Papi me quieren ver terminar con Ciencia Política, y seguir pa Derecho, y ahora es que me da con enchularme de Gloria. Nada nuevo, por lo menos ahora me están gustando las mujeres, demasiado, ahora me enamoré. No. Me enchulé, las boricuas enchulan. Después de Marcos, Eustacio y Jorge, me di cuenta que me iba mejor con una mulatita que me volviera loco, siempre hay que experimentar. Papi no jode tanto, pero mami sí y ninguno sabía de esos tres por razones obvias. Imagínate que su hijo único les confesara que es…versátil. Pa la libreta secreta, ese diario que nunca falla. Ni eso, ni que sepan que hice bachillerato en escritura, le piché a Ciencia Política y ahora es que estoy haciendo esto fast-track. Ahora estoy ya acabando bachillerato, un añito más, y ya. Pero, me quiero ir. Mami, Miriam, Papi, Rafael, me quieren aquí. Yo los quiero allí, conmigo, Gloria, todo perfecto, aunque no sé cómo le caigan los suegros. Eso es lo de menos. Estudiar Derechos, mi pasión, pero veo abogados y abogadas tratando de resolver crisis económicas y se me pasa. Sigue gustándome, pero Gloria, ¡en las alturas y en la tierra paaaz! Se me va para afuera, arquitecta destacada, mujer destacada, amor destacado. Ni deseo ni anhelo, quiero, quedarme (o irme) con ella. Llega el “semestre de práctica” y Política “dura cinco años y medio”. Me las jugué frías, pero no les falta ni les sobra algo a ellos. A mí sí. ¿A ti no? De esos semestres que uno se autoevalúa demasiado. No era la primera vez, pero esta vez el cuchillo casi alcanza la tráquea. No sabía cómo ocultarlo…bueno, pues estos nombres de Miriam y Rafael no quedan mal marcados en mi cuello, permanentemente, por el resto de mi vida. No me arrepiento. Veo cómo las letras sanan heridas, curan dolores, sonrío y se me pasa. Te enloqueces por lo tuyo y fracasas.. De nada vale tanto sacrificio. De un empresario vienes, empresario serás. No te dejes llevar por la chamaca, si total, ella no te quiere. No estás estudiando, ni quieres estudiar, pero lo tienes todo. Agarra el ala y vuela en alto, ya estás a mitad de camino. Mientras sigues en el salón de clases, te des/desahogas. Vas para el baño, un poco en la uña y se repite, rutina diaria. ¿Quieres a Miguel, o quieres a…pa la uña y pa dentro. Escritor de mentiras, científico puntístico, ¡vete ya! Quieres todo y tienes más, pero… pa la uña y pa dentro de nuevo. Vacías el hospedaje, te escapas sigilosamente, y vuelves a tu hospedaje. Vacías otro hospedaje, se repite la historia. “El carro estaba abierto”, no es excusa, pero te mantiene en pie. No tienes por qué diablos sentarte a leer, estudiar la Revolución Haitiana, si lo tienes todo. Además, mira esa mujer. Esa no tiene nada, la puedes llevar a la gloria, ¡qué gloria! A Vázquez, déjales la gloria material, si quedaría alguna, mientras recoges los motetes. Te están bregando con el punto, pérate. ¡Ta! ¡Ta! ¡Ta! Déjalo allí, no te preocupes, no es el primero que saldrá a las 6:00 pm en el canal 2. Cuando te llame Mami de nuevo, dile que estás bien, que aunque Río está caliente, tú sabes dónde te metes. Total, estás trabajando y estudiando, que diga, estudiando y trabajando. Engánchale a Jorge, te vas a encolerizar, ya Marcos y Eustacio son suficiente, van a pensar que son de odio, déjalo quieto. No, no…bueno pues ni modo. Tu mamá y tu papá están preocupados por otro asesinato en Río, ten cuidado… “oh, wait”. ¿Por qué sigues? Baja pa unas beers y bájalo todo, acuérdate del gancho de ron en tu cuarto. Dile a Roberto que ya puede entrar al hospedaje, está limpio, los $500…zipper pa la boca. Ya lo hiciste, está bueno ya, cierra la cuenta en el Vidy’s, sube pal hospe…pa la uña y pa dentro…daje. Grítale a Roberto, apunta, esprímele lágrimas. “¡No hay nada nuevo aquí, y él se lo buscó!” ¡Ya! Está bueno. Rutina diaria, el shot de ron, la coca no falla, esconde la glock, pichea la matrícula, con esto puedes pagar tres o cuatros matrículas. Coge la libretita, apunta, el día estuvo bueno. Fíjate, te puedes dedicar a escritor, estas historias se venden. Ay Miguel, tranquilo, que tus padres no van a bajar pa acá, están bien. La quincenita ayuda, asienta, pero poquito pa que no haya sospecha. Total, si Anaudi lo hace no es nada, esos verdes no son “taxable”, cóbralo cash y pa fuera…pa la uña y pa dentro. Miguelito Escobar Gaviria, qué vida la tuya. Dile a Mami que se calme, estás en el hospedaje, Roberto está más que bien, por conveniencia. Oh no, se acabó, acabaste el ron. Rutina diaria pa Doña Ana. Te deben cobrar mensual, como quiera hacen negocio. Si ella supiera que eres así, ¿te aguantaría más? Ya tiene que sospechar, Miguel, pero nada, llámala que hoy se…pa la uña y pa dentro…janguea, hoy hay botelleo. Miguel se desata de su cama para darse cuenta que Roberto no está en el hospedaje. Cómo es posible que no le haga caso al gran Ottoarc, ese niño infeliz. Veo que Gloria llama, pero contesta Miguel, enfurecido porque Roberto se fue. Dame break, Gloria, te llamo ya mismo. ¿Y si lo choteaba? ¿Y si me choteaba? No, no dejes salir a Roepaji. Dame break, esto está bueno. La libretita ya mismo se queda sin papel. Mami llama, dale Roepaji, lúcete. Van, agarrados del alma, caminando hacia la clase. Espérate, pero…olvídate, mami acaba de llamar. Roberto no contesta, Roberto no aparece. Roepaji saluda a un compañero de clases, de lo mejor que hay en Política, de esos que le dicen que va a ser el próximo gobernador, pero es un insulto. Le dice a Miguel que no lo ha visto hace tiempito, pregunta qué clases está cogiendo. Roepaji le dice que está enfocado en la escritura, por ahora. La próxima obra literaria le va a fascinar. El compañero espera verla y verlo de vuelta en la Facultad pronto. Pero, coño, le va bien, esa libretita lo puede hacer millonario. Roberto me está llamando, deja ver dónde puede estar este ca…Miguel le dice a Roberto que como no aparezca en los próximos 15 minutos, la brea se vuelve a manchar cuando lo encuentre. Roepaji piensa que Mami va a llamar de nuevo, pero Río no está tan mal como ella piensa, como sale en las noticias. Pasa por donde Jorge se esfumó, observa, la misma mancha de sangre que dejaría Rober…Miguel se escondió. Este Roepaji es un bravo, o eso aparenta, pero no, mejor no se acerca, síguelo pal trabajo que los viejos necesitan comer. Roberto, debidamente escoltado: “… su apellido es Vázquez.” ¿Se equivoca? En la espalda de Roepaji se engancha asombrado Miguel, y halan a correr. Me hubiese metío pal campus, si total, el negocio está bueno adentro. ¡Coño Roberto! Miguel sigue a buscar el carro, ir pisa’o pa Barranquitas, pero Roepaji va para el campus. ¡No Roepaji, sigue a Miguel! Llegan al hospe…pa la uña y pa dentro…daje. ¡Roepaji no quería! Se confrontan, se escupen, lloran, se dan en el pecho, se soban el cuello, ese lienzo eterno, la invasión naval alemana en Puerto Rico, que falló, se besan, se apuñalan. ¡No, el tatuaje! Sudor sangriento les embarra el torso. ¡Déjame ir! ¡Ottoarc! ¡Vázquez! La adrenalina de la cocaína le respira en el oído, mientras el gancho de ron ahora inunda el tajo que vomita sangre. Coge la camisa, nudo y pa fuera. Llaves, la glock y nos fuimos. ¡Dije que nos fuimos! La libretita se va a acabar. ¡Anda! Roepaji llama a Gloria. Se desmintió, le pasó a Miguel, Gloria se sorprendió, se desmayó cuando lo ve y no había remedio, ambos se la llevaron. Roberto y los guardias vieron los chorros de sangre que inundaban el hospe…pa la uña y pa dentro…daje. Camino a Barranquitas, sí, Rafael y Miriam, Mami y Papi, iban a ver este papelón. ¿Gloria? Pues, el egoísmo de Roepaji, el egoísmo de Miguel. Roepaji guiaba, Miguel apuntaba al cráneo inocente de su acompañante. Loco, desquiciado, trastornado, desilusionado, cegado…enamorado(s). Todo tan espontáneo, todo tan surreal, confesión eterna, sin tatuaje que describiera el lienzo de amor que sentía Miguel, que sentía Roepaji, por esa luz tierna y preciada perla de...¡Ta! ¡Ta! ¡Ta! Se acaban las páginas de la libretita, Gloria place formar parte, le añade, le aporta. Marcos, Eustacio, Jorge, Gloria, un placer. “¿Cómo me dejé comprar?”, desesperado escupe Roepaji, mientras Miguel se aprieta el tajo del choque auténtico. “Mami, voy de camino.” Miguel dice esto y saca a Roepaji, con Gloria, los desaparece. Llama a Roberto, quien contesta, pero con otra voz. El oficial Pérez lo amenaza, le grita, la saliva mojándole el tímpano por el roto del teléfono. Le engancha y sigue en ruta a su ca…pa la uña y pa dentro…sa. Le llegan recuerdos de Ottoarc, alucina. Su madre, ¿por qué? ¿Dónde? Se van acabando las páginas de la libretita, la verdad no está resuelta. Soy alemán, soy puertorriqueño, tatuajes falsos. Roepaji, sus inventos. Miguel, Roepaji. Ottoarc. Vázquez. Río de sangre resbalan el acelerador y el freno, sin rumbo exacto a donde terminar. Río de sangre del semestre que se desangra por no estudiar. Coño, Barranquitas está lejos. Miguel acelera, el pedal ensangretado no lo siente, agujero destapado, corazón debilitado. Tucu, tucu. Tucu. Tucu. Tu. Cu. Se me acaba la libretita. Mami y Papi están bien, Barranquitas mía. Me fui y no volví, Miguel, ¿por qué? La metrópoli divina se llevó a Roepaji. La metrópoli divina se llevó a Ottoarc. La metrópoli divina me lleva, la metrópoli divina es falacia. Escritura, ciencia, la libretita se acaba. Líneas quedan


Con puñal en mano,
Tinta roja desangra la libreta equívocamente infinita
Desahogo, vómito.
Respiros contados.
El puto punto me ha derrotado.
Papelitos verdes no dan felicidad.
Papelitos verdes,

                           Papelitos.
                           Perdí.
                           Escribiendo me quedé
                           más puntos que puntos en este universo
                           Esta libretita
                           Me lleva,
                           ¡Ya!

                           ¡Miguel! ¡Roepaji!
© 2015 Convergencias Editores. Con tecnología de Blogger.