Natalie M. Colón: [Una conversación sobre edición con Ivette Romero y Lizabeth Paravisini-Gebert]


Aunque Repeating Islands usa un medio de alta tecnología, el blog, para difundir el contenido, usa el criterio editorial de sus dos fundadoras para hacer la selección. La meta es hacer diez posts al día que abarquen una amplia gama de temas—arte, cultura, academia, entre otros—y que apelen e incorporen a un sector amplio de caribeños, incluyendo a la diáspora, algo ambicioso de por sí.

Su impacto ha sido de tal magnitud que el pasado 9 de abril de 2015, el Instituto de Estudios del Caribe adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras rindió homenaje al frecuentado blog. Las fundadoras y editoras del blog, la Dra. Ivette Romero y la Dra. Lizabeth Paravisini-Gebert, hacen todo el trabajo del blog, desde selección de contenido hasta redacción y mantenimiento. Pero su gestión de publicar y editar precede al blog y se manifestó por muchos años en la edición académica y literaria.

Lizabeth Paravisini-Gebert ha sido editora por más de veinte años durante los cuales ha editado 17 libros, en su mayoría de literatura caribeña. Ha escrito seis libros y un sinnúmero de capítulos y artículos académicos.

Ivette Romero ha editado, junto a la Dra. Paravisini-Gebert, dos libros y ha publicado un sinfín de capítulos de libros y artículos académicos enfocados mayormente en la literatura y cultura caribeña. Además, es parte de la junta editorial de la revista académica Sargasso.

En el homenaje al blog, titulado Bloguiando y hablando Caribe, se discutieron temas amplios; desde los inicios del blog en el 2009, cuando la Dra. Paravisini le extiende a la Dr. Romero lo que ella llama «la invitación al viaje, L'invitation au voyage», hasta el impacto que ha tenido el blog a través de los años como herramienta de nexo e investigación. Sin embargo, se habló poco del ímpetu de edición literaria de sus creadoras.

Después del homenaje, Romero, Paravisini y yo aprovechamos para expandir esa conversación y hablar, además de Caribe, de edición.

Caminos Convergentes: Lo que me interesa discutir es la edición. Ustedes especialmente tienen una voz particular porque han sido publicadas académicamente, han editado literatura y colecciones de ensayos, y tienen una publicación en línea bien interesante. Me gustaría que hablaran un poquito de esas diferencias entre el mundo editorial académico y literario y de cómo compara eso con el trabajo que están haciendo de recopilar en Repeating Islands.

Lizabeth Paravisini-Gebert: Yo he trabajado en varias formas de edición. Por ejemplo, mis primeras dos publicaciones de libro fueron dos proyectos de edición, pero completamente diferentes.

Uno es un libro que se llamó Green Cane and Juicy Flotsam que es una colección de cuentos escritos por mujeres en el Caribe. Y eso era un proyecto de recopilar voces, un proyecto publicado en inglés que necesitaba traducción. Así que desde el primer momento fue escoger entre cuentistas caribeñas quiénes reflejaban mejor lo que era el estado de la escritura femenina en el Caribe en la década de los ochentas–principio de los noventas. Se publicó en el ‘91. Eso es un proyecto de leer; de leer cuentos, ver qué es representativo, qué es innovador, qué es lo que puede servir para llamar la atención del lector en general hacia una literatura poco conocida. Es un proyecto, más bien, de un poco de afirmación feminista, de establecer una presencia femenina en lo que era un panorama literario caribeño que empezaba a forjarse como pan-caribeño, pero que era fundamentalmente masculino.

Mientras que el otro, que se publicó el mismo año, fue una operación de rescate. Fue la edición, la primera edición desde la inicial en 1903 de, ¿cómo se llama?, Luz y sombra de…

Ivette Romero: Roqué

LPG: De Ana Roqué de Duprey. Y aquí esto es una operación de rescate; es la idea de no solamente recuperar un texto femenino de principios del siglo XX con una temática bastante de ruptura con las normas que regulaban la vida de la mujer en aquel momento, pero un texto que por esas mismas razones no entra dentro del canon puertorriqueño. Así que ahora estamos, casi noventa años después, recuperando ese texto, volviendo a ver como se editó en su primer momento: qué materiales de manuscrito hay que puedan ayudar a una reconstrucción del texto, si se dejó algo fuera, etc. Y luego una introducción para unos nuevos lectores y un como [decir]: “Hey chicos, aquí hay una novela de una mujer puertorriqueña de 1903”, feminista—pero feminista clara—un texto feminista y desconocido dentro del canon de Puerto Rico.

Así que estos son como dos proyectos de edición que tienen unas funciones bastante diferentes todas creo que partiendo desde una ideología feminista, una ideología de establecer unas presencias, de retar a este mundo dominante masculino de la literatura caribeña, y sobre todo del Caribe hispano, pero muy completamente diferentes. Requieren destrezas completamente diferentes de investigación, destrezas muy diferentes de edición, de un reto diferente de presentación al lector.

Así que en términos como editora dos cosas fundamentalmente diferentes. Aunque las dos son edición pero son una edición que no tiene nada que ver con la otra. Pero ese tipo de edición de textos, sobre todo en traducción, y también [está] la idea de decir: “Para que esto funcione como proyecto, hay que traducir”, o traducir yo, o buscar quien traduzca.

CC: ¿Por qué? ¿Para que llegue a un mercado más amplio?

LPG: Para que llegue a un mercado más amplio, exacto.

Y es un primer momento también en que el inglés se convierte en—pensando en cómo diseminar este proyecto—el inglés se convierte entonces en un poco de lengua franca caribeña. Hay que, a cierto nivel, decir: “El inglés es para llegar a la mayor parte de los lectores; esto va a tener que ser en inglés”.

Green Cane and Juicy Flotsam se publicó también en español, pero se publicó diez años después. (¿O más de diez?) Se publicó en el 2005, 14 años después, en Barcelona, pero con una repercusión muy diferente, para un lector español, para un lector europeo etc., con muy poca diseminación en el Caribe hispano.

IR: Debo aquí interrumpir a Lisa, para decir que después, en ese momento, lo importante es que esos dos tipos de edición diferentes también influyen a toda una serie de revistas. Principalmente, voy a empezar por el hecho de que yo era estudiante. Estaba terminando mi tesis doctoral cuando salió el de Roqué y después de eso lo incluí. Empecé a hacer mi investigación. Lo pude incluir en artículos. Y yo sé que también hubo toda una generación de personas que empezaron entonces a publicar usando materiales de Green Cane and Juicy Flotsam y también del libro de Ana Roqué, que también son ediciones que influyen en la edición de revistas y, bueno, en las tesis doctorales que se han escrito después de eso, por ejemplo.

CC: Me está dando la impresión de que en el trabajo de ustedes, desde el principio, hay una intención de dar voz a lo que no se ha oído o a lo no se oye, lo que hace falta que tenga un megáfono.
LPG: Sí.

IR: Sí.

CC: Y me parece entonces que están dando un megáfono que es una máquina en el tiempo que viaja al mil novecientos y pico y dice…

LPG: ¡Aquí estoy! ¡Hablen de mí!

Es igual con un proyecto que es del mismo año, del 1991. Yo edité un proyecto con Margarite Fernández Olmos, que a mí me pareció fascinante en el momento, que se llamó—que fue en español primero, luego se publicó en México, en Planeta—El placer de la palabra y es una colección, otra vez de mujeres, de literatura erótica femenina de América Latina, con muchas caribeñas dentro del grupo. Ese fue un texto con mucha repercusión. Se publicó en inglés; se publicó en alemán. Es otro como ese momento de: “¡Aja! Estas mujeres están escribiendo literatura erótica”.

Y otra vez selección, como editora, selección, tener un concepto muy, muy claro de lo que es erótico, pero que no sea pornográfico, o sea, que sea sensual, dinámico.

Pero como editor, sobre todo, que casi todos mis proyectos de edición han sido proyectos de colaboración con otra, o con Margarite Fernández Olmos, o con Carmen Esteves, o con Ivette. Pero [está] la idea de estar en un diálogo sobre qué entra dentro de los parámetros que uno ha soñado, en términos de lo que entra o no entra dentro de ese concepto: qué es caribeño y qué no es caribeño, qué es erótico y no pornográfico, qué tiene calidad, o qué tiene calidad pero no va a tener entrada dentro de los lectores que te imaginas, el implied reader. Si vas a editar, tienes que tener un implied reader.

IR: Y también es abrir otra perspectiva. Porque también muchas de las mujeres que publicaron eran mujeres ya publicadas, pero nadie las había leído partiendo desde lo erótico. Se habían leído en otro contexto. Y eso me parece muy bonito de ese proyecto. Simplemente, abre otra mirada totalmente diferente.

LPG: Sí, y un proyecto que también abre una brecha nueva de investigación. De momento hay conferencias, hay ensayos. Es como añadir algo más.

Porque yo creo que eso es lo que tienen los proyectos de edición, que normalmente están ahí, si estás bregando en un mundo académico, para decir qué campo, qué perspectiva, qué acercamiento teórico, qué metodología no se han usado hasta ahora para estudiar esto. Y el proyecto de edición es eso: como imaginarte un nuevo acercamiento a algo que quizás se conoce muy bien, pero no.



IR: Exacto. Y también una labor de divulgación de algo que ha estado tal vez escondido, simplemente—no escondido—sino que no se le ha dado un realce.

LPG: Y el proyecto que tú esperas, en cierto modo quieres, que alguien rebase. Una de mis grandes frustraciones con Green Cane and Juicy Flotsam es que no ha habido una respuesta a ese texto. Son 24 años. Hay generaciones nuevas de escritores, de cuentistas caribeñas. Hay nuevas generaciones.

¿Dónde está el volumen que recoja a esas mujeres? ¿Cómo puede ser que ese libro todavía esté vendiéndose como representativo de la literatura femenina caribeña?

Es una edición cuyo sell by date, cuya fecha de vigencia ya está caducada. Es un buen proyecto, pero es un proyecto histórico. Es un proyecto de su momento, y ya, para mí, ha caducado.

¿Dónde está el editor nuevo que va a decir: “necesitamos retratar a esta generación”? Aunque no sea como mujeres.

¿Ya quién quiere editar un proyecto de mujeres en el Caribe?

Quizás gender, quizás género.

Pero mujeres por el hecho de que son mujeres, hemos pasado, hemos cruzado ese charco.

CC: ¿Y eso es algo bueno?

LPG: Yo creo que es algo bueno y que debería manifestarse en nuevas ediciones, porque la perspectiva de Green Cane and Juicy Flotsam es feminista, de recuperar voces. Hay otras cosas, ¿no? Ahora sería lindo ver en la cuentística caribeña cómo se refleja el género, sean los escritores hombres o mujeres. Pero no es el momento de una edición de mujeres. Ya eso, como que ya pasó, simplemente por ser mujeres.

Uno puede editar mujeres por otras cosas, pero mujeres por ser mujeres y no las reconocen ha caducado. Pero uno siempre piensa que puede hacerse algo nuevo.

CC: ¿Y lo harían ustedes?

LPG: No.

IR: No.

CC: 10 post al día…

LPG: Sí, pero entonces uno dice: “Yo no voy a editar más”, pero estamos editando. La idea es que no es que estamos, pero estamos editando…

IR: y divulgando todavía.

LPG: Y divulgando. Estamos editando en Repeating Islands, porque es un trabajo constante de edición: qué va, qué no va, qué ponemos, qué no ponemos, qué resultaría interesante, qué no resultaría interesante etc.

Pero también estamos haciendo un proyecto de edición y traducción de los cuentos de Ángela Hernández Núñez, la escritora dominicana, que son 30 cuentos. Es una edición de 30 cuentos que estamos, ya, bueno ya están las traducciones; ya hemos hecho la selección. La selección la hicimos hace tiempo. Pero también es una:

“–¿Te gusta? ¿No te gusta? –No me gusta…”

CC: Háblenme un poquito de eso. ¿Cómo es eso? ¿Hay una conversación?¿Cómo funciona? ¿Es mejor cuando está esa colaboración hacer ese tipo de edición, cuando hay alguien, un sounding off?

LPG: ¡O claro! ¿Tú no crees?

IR: Oh, sí.

LPG: Sí, sí. Ivette tiene más: “no”. Y yo soy como más: “tiene esto, tiene aquello…” y Ivette es más como: “no”.

IR: Hemos trabajado en dos colecciones, las que mencionó Lowell [Fiet]: Women at Sea y Displacement and Transformations in Caribbean Literature and Culture y recuerdo que hubo muchísima conversación.

LPG: Sí

IR: Y algunas cosas tan obvias. Sabíamos a quiénes queríamos para que escribieran sobre ciertos temas o gente que estaba trabajando ciertos temas.

LPG: Micromanaging.

IR: Sí, exacto. También hubo momentos en que decíamos: “Bueno...” o Lisa decía: “Esto puede caber dentro de este parámetro porque…” con una gran generosidad y yo le decía: “No lo veo, yo no lo veo”. Pero a veces también me convencía. La conversación es esencial.

LPG: Sí, es mucho más divertido editar en equipo que editar solo.

IR: Sí.

LPG: Mucho más divertido.



LPG: Hay proyectos que no tienes opción. Por ejemplo, yo acabo de terminar una colección de cuentos de José Alcántara Almánzar, otro cuentista dominicano. Y él mandó los cuentos y ahí no había: “Este no me gusta, este no me gusta…” Yo le hablé de que íbamos a hacer el proyecto. Bueno, me contactó él y cuando yo le dije: “Sí bueno yo los traduzco y los edito, y lo hago”, él me dice: “Esto son los cuentos”.

CC: ¿Esto es lo que va, no quiero que quiten ni pongan?

LPG: Y entonces, ¿quién le dice a José Alcántara? Yo, que le tengo mucho respeto, no le voy a decir: “Ay, José no…” No. Lo que José quiere es lo que se incluye.

Mientras que Ángela Hernández miró la lista, dijo: “Este sí, este no, qué te parece este, pero lo que ustedes quieran”. En ese sentido, pues, trabajar en equipo, especialmente cuando uno está consultando con los escritores, cuando es material original, cuentos, literatura, no colecciones de ensayos de otros académicos, siempre es mejor tener a alguien, un sounding board.

IR: Y lo mejor es tener un equipo donde a cada cual le guste un aspecto. Por ejemplo, a mí no me fascina la traducción. Lisa es muy diestra. Tiene esa destreza.

LPG: A mí me gusta.

IR: Yo soy demasiado—cómo se diría—OCD, compulsiva, obsesiva y me tardaría diez horas. Si ella se tarda una hora, yo me tardaría diez horas en traducir el único cuento.

Pero también, por ejemplo, en un momento nos dijeron en una editorial, no sé si fue para Women at Sea: “Bueno si quieren pagar tanto, varios miles, para que hagan el índice, pueden pagar o lo pueden hacer ustedes”. Y Lisa dijo: “!Ah, olvídate! Se va así, sin índice”. Y yo: “No, no se va sin índice.” Y descubrí que a mí me fascina ese trabajo minucioso de estar buscando página por página y armando el índice. Así que funciona mucho mejor cuando podemos compartir labores también.

LPG: Y así hay un balance de destrezas e intereses. Porque yo soy (snaps fingers), para mí la velocidad es el valor fundamental. Yo tengo un concepto del trabajo académico, incluyendo la edición. Yo soy muy poco perfeccionista. Ivette es mucho más perfeccionista.

Yo soy muy poco perfeccionista y para mí, el trabajo—soy cuidadosa—pero el trabajo académico yo lo veo como una intervención en una conversación en un momento dado. Así que el que esté fuera, el que esté disponible es más importante para mí que el que esté perfecto. Porque si quieres participar en la conversación, tienes que arriesgarte. Tienes que lanzarte un poco con los ojos cerrados, y decir “esto es timely—lo que llaman timely en inglés—esto es timely y tiene que estar.” Porque si no, no entra en la conversación, y por lo tanto, para mí el mover, que el material este presente y la vigencia es más importante. No es que no tenga cuidado de la calidad, porque soy cuidadosa y lo valoro mucho. Pero yo valoro la intervención en la conversación, la idea de que el material salga. Por eso el blog es como: “Bueno ahí está”. Está presente. Está vigente. Es accesible.

IR: Lo cual es importante recordar cuando estés terminando la tesis doctoral. Esas palabras. Hay que sacarlo.

LPG: Sí, hay que sacarlo.

IR: No seguir.

CC: Sino, eso es un bebé que uno nunca pare.

LPG: Exacto.

IR: Exacto.

LPG: Para mí eso fue una lección de una persona del comité de mi tesis que me enseñó lo que dice en la tesis: “this is a partial fulfillment of the…” Me dice: “Este no es el libro. Este es el proyecto que tiene que entrar dentro del discurso y a diez años de aquí, no va a significar nada. Es ahora cuando tiene que estar.” Y eso yo creo que para mí, como editora, ha sido fundamental. Que el momento es el momento, y no se puede perder el momento. Hay cosas que tres años después no tienen las mismas repercusiones porque el momento era ese. Y a mí me parece que el blog se presta muy bien.

CC: En el blog, ¿hay esa colaboración entre ustedes dos? La conversación de qué publicamos y qué no, qué incluimos o no, ¿o eso funciona de otra manera?

LPG: A veces sí, a veces no.

IR: Especialmente cuando a mí se me olvida dos días más tarde que ya Lisa había publicado exactamente lo mismo…

LPG: A veces ponemos las mismas cosas.

IR: o yo misma.

LPG: A veces sí, a veces no, dependiendo. Pero yo creo que tenemos una idea clara de lo que va y lo que no va.

IR: Sí, es cierto.

LPG: Yo no nunca he mirado el blog y he pensado: “Eh, ugh. ¿Por qué puso…?”

IR: Yo a veces pienso algo así. He pensado: “No estoy segura pero bueno…” y se va.

CC: Pero a lo mejor tiene que ver con la personalidad de la que estábamos hablando.

LPG: Es posible. Es posible.

IR: Yo siempre me quedo con la duda de que “Um, no sé”, pero se fue.

LPG: Yo no tengo duda. Yo soy tremendamente impulsiva. Ivette es más… Tú eres más…

CC: ¿Y funciona?

Ambas: Umm, Sí.

LPG: Sí. De funcionar, funciona.

IR: Pero a veces también, simplemente, una cooperación que surge naturalmente. Por ejemplo, si yo sé que a Liza le fascina un escritor y veo que ha salido algo. Y pienso: “Mira, a ella le gustaría más poner algo sobre ese tema.” Y lo mismo si ella ve que hay algo que me interesa más a mí, dice: “Mira salió algo tal…”

LPG: Ivette es más dedicada a la traducción. Tú eres más cuidadosa en el sentido de traducir, de cosas que solo están en francés o solo están en español y yo tiendo a: “No tengo tiempo de traducir” y lo dejo. Yo creo que tú eres más cuidadosa que yo.

IR: Yo detesto traducir.

CC: Sé que se nos acaba el tiempo, pero para finalizar, si tienen algo más que nos quieren decir, porque somos un grupo de estudiantes, futuros editores, un consejito, una orejita, un adiós: ¿qué nos dirían?, ¿es demasiado pedir?

LPG: Yo te diría, envuélvanse en la edición que es un trabajo fabuloso, que ofrece grandes cantidades de recompensas personales y académicas. Crea comunidades, me parece que eso es fabuloso. Te da una sensación, te da una experiencia, que a mí me parece que es fundamental para alguien que está haciendo el trabajo de nosotros, de humildad ante la calidad de los trabajos de tus colegas, de los escritores. Te da una sensación de la generosidad que tiene la gente, que es fabulosa, y que tiene unas recompensas que van mucho más allá del esfuerzo que se pone.

IR: Yo diría que lo más importante también sería conversar, la conversación entre ustedes. Porque yo creo que no hay nada más triste que estar cada cual aislado trabajando separadamente porque eso crea una serie de, no solamente de conflictos, sino que se dejan espacios abiertos donde se podrían llenar con esa conversación y colaboración. Esa sería para mí la idea más importante: que colaboren y conversen y que sigan conversando.



Esta entrevista ha sido editada para claridad y corrección.
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