Chris Fernández: [El lienzo de la vida]




I.
     En una noche en que arrazaba una tormenta, con el pincel en una mano y el óleo en la otra, el pintor ingenió un horizonte en el lienzo, que después se volvió la cordillera de sus sueños. 

     El estallar de un relámpago agredió la paz del pintor derramándole el óleo en el lienzo. Para no desperdiciar la pintura, dibujó el hijo que nunca tuvo. 
II.
     Algunos días vestía al hijo con los colores del cielo, en otros con los colores de la tierra. En ocasiones, lo vestía de concordia y perdón, en otras de cólera y rencor. Pero el niño nunca vio un día de lluvia.

—Papá, si me mojo, se me escurrirá el alma —decía.

     Y así, el sol al borde del lienzo, jamás cedió.
III.
     El hijo estudió en una escuelita hecha de acuarelas. Se graduó de una universidad dibujada con acrílicos. Trabajó en oficinas trazadas con pastel, pues quería ser abogado. 

     Crear no le interesaba.
IV.
     Los años del artista se vertieron sobre el lienzo donde el hijo se volvió hombre. Pero las horas goteaban del reloj como hojas en una cascada. 

      El sol del creador no era para siempre.

—Papá, me quedaré soloel hijo lamentó.
            —Hijo, como el sol que te creé, siempre estaré.

     Alumbrado por los últimos rayos de luz que le quedaban, el pintor agarró el pincel y el óleo, y le dibujó al hijo la familia que nunca tuvo.
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