Alejandro Pérez: [Flor de lis]


Muy probablemente estés acostada cuando escuches esto.

Tal vez sea demasiado tarde.


Me senté a morar en la rúa

allá donde se vuelcan los carros

y donde se pierde la vida en la búsqueda de supervivencia.


Los culpables son Dios y Wright.


No quiero que me despierten otra vez.

Ya la sesera me va a estallar,

y aún cuando quiero ser uno más,

mi ego me obliga a ser único, un poco más creativo que Williams.



Solo espero que tu vientre no precise de un horcón

para mirar más allá de sus narices,

y que nuestra flor de lis crezca

lejos de la montaña y de los pájaros de metal.


Ahora ven y déjame verte desnuda hasta el hueso.

Permíteme ver como tomas tus propias decisiones, sin tu teléfono.

Déjame ver como gritas solo por mi, solo por ti.


Hasta la nada porque el fin vuelve cada noche.






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